Hace unos días el controvertido personaje Alvise publicó un libro que, según cuenta, solo Amazon le permite vender.
En el ámbito que nos ocupa cabe recordar que tiene un canal de Telegram con más de medio millón de seguidores, además del resto de actividades en otras redes sociales. También fundó un partido político, con el que obtuvo 800.000 votos en las últimas elecciones europeas. Más allá de que nos convenzan o no sus ideas y acciones, está claro que cuenta con una gran masa de seguidores que, en cierto porcentaje, mostrarán niveles altos de compromiso-adoración-fidelidad hacia esta persona.
Esto se ha visto plasmado en el proceso de comercialización de su libro en Amazon, estando en el número de 1 de ventas en Amazon a 3 de febrero de 2026, una semana después de su publicación. Y no es en una categoría residual, aparece así en la categoría general de libros.
Aunque mi especialidad son las reseñas en plataformas turísticas, me llamó la atención este caso cuando lo empecé a investigar. La primera anomalía es la polarización de las reseñas: son todas de 5 o 1, con abrumadora mayoría de las de 5, lo que explica el 4,8 que tiene. Esta puntuación, no solo está por encima de la media de la categoría de libros, sino que está por encima de la práctica totalidad de best-sellers, que acumulan millones de copias vendidas.
Lo segundo y principal es que la gran mayoría de las reseñas no son de compras verificadas. Es decir, que hay una mayoría de reseñas publicadas que no corresponden a usuarios de Amazon que han adquirido algún ejemplar en cualquiera de sus formatos. De las 127 opiniones publicadas, solo 16 (12,6%) corresponden a la categoría «compra verificada». El otro 87% no ha debido comprar el libro ni en Amazon, ni en otro sitio porque, según indica el autor, no le ha sido posible comercializarlo a través de otro canal.
Desconocedor del sistema de reseñas de Amazon, me preguntaba si era tan fácil escribir una reseña sin haber comprado un producto, por lo que hice el experimento de intentarlo para ver que sucedía. Hice una reseña, con mi perfil de Amazon, en la que manifestaba claramente que no había adquirido el libro ni lo había leído, denunciando además la falta de control en las reseñas de Amazon. El resultado se puede ver aquí, con la reseña publicada a las pocas horas.
Esto pone claramente de manifiesto que los sistemas de control de Amazon no incluyen verificar el sentido de la reseña para eliminar las que no procedan. Sospecho que podría haber dado mi opinión sobre el reloj que me compré la semana pasada, que la sofisticada tecnología de Amazon no lo habría detectado.
Las implicaciones en este caso, con un gran componente político, pueden ser muy relevantes. Por una parte, los simpatizantes del autor pueden escribir reseñas falsas positivas, inducidos o no por el autor. Por otro lado, los que tienen cierto rechazo hacia el autor pueden escribir reseñas falsas negativas sobre el libro (como he hecho yo). En este caso llevan ventaja las reseñas positivas falsas o que al menos no corresponden a una «compra verificada», pero si, desde el otro bando, se hiciera una difusión en redes sociales significativa, las tornas podrían cambiar drásticamente sin necesidad de que nadie compre ningún libro.
En los casos en los que no hay implicaciones de carácter político o ideológico, el esquema de fraude se puede repetir. Los vendedores del artículos pueden obtener reseñas positivas falsas y los competidores pueden aportar sus reseñas falsas negativas, sin implicar, en ningún caso, la compra de artículos.
Habría esperado que el funcionamiento de Amazon se asemejara más al de Booking.com, que no deja opinar si no se ha pagado una reserva. Pero observo que se parece más al de Google Maps o TripAdvisor, donde cualquiera puede opinar sin haber adquirido nada.



